“El primer paso de la ignorancia es presumir de saber”.

Baltasar Gracián

A veces parece que el presidente López Obrador vive en una realidad alterna. Ayer declaró sobre la obra que se ejecuta en la base aérea de Santa Lucía: “Es el aeropuerto en construcción más importante del mundo, es el más grande, con la tecnología más avanzada”. Un día antes dijo que la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México y el inicio de la ampliación de Santa Lucía fue una “sabia decisión”; calificó esta obra como una “hazaña”, “un fenómeno de la ingeniería civil porque se está haciendo en un tiempo récord”.

Pero ¿realmente pensará que el Felipe Ángeles es el aeropuerto en construcción más importante, grande y avanzado del mundo? Es cierto que la pandemia ha frenado muchos proyectos, pero parece que ni AMLO ni sus asesores se molestaron en verificar la información.

El aeropuerto Felipe Ángeles empezará operaciones en marzo de 2022 con tres pistas (una para usos militares) y tendrá capacidad para 190 mil operaciones y 19.5 millones de pasajeros anuales. Para el 2032 podría manejar 470 mil toneladas de carga. No está mal, si consideramos que el actual AICM, de dos pistas, tuvo 50 millones de pasajeros en 2019, arriba de una capacidad instalada de 47 millones, aunque en el complicado 2020 la cifra bajó a 22 millones.

En China, sin embargo, se construyen varios proyectos mayores al Felipe Ángeles. El Dalian Jinzhouwan, que se planea terminar en 2024 o 2025, podrá manejar en su primera fase 43 millones de pasajeros y 550 mil toneladas de carga anuales en dos pistas, aunque llegará a 70 millones de pasajeros al completar sus cuatro pistas. El Xiamen Xiang’an podrá dar servicio inicial a 62 millones de pasajeros y trasladar un millón de toneladas de carga, pero se espera que alcance una capacidad de 85 millones de pasajeros y dos millones de toneladas de carga para 2040. El Chengdu Tianfu tendrá seis pistas y manejará entre 80 y 100 millones de pasajeros al año. El Qingdao Jaodong está programado para 35 millones de pasajeros anuales.

Esta lista parcial no incluye a varios aeropuertos muy importantes concluidos en sus primeras fases en los últimos años, como el de Estambul, Turquía, inaugurado en 2018, que empezó realmente a operar en 2019 con una capacidad de 95 millones de pasajeros y que alcanzará 200 millones al concluir su cuarta fase en 2028; o el Beijing Daxing, que lanzó su primera fase en 2019 con una capacidad de 72 millones de pasajeros y 2 millones de toneladas de carga, a pesar de que es el segundo aeropuerto internacional de la capital china. La lista tampoco considera las decenas que están realizando procesos de ampliación mucho más importantes que el de Santa Lucía, como el Heathrow de Londres, el Schiphol de Amsterdam o el O’Hare de Chicago.

No, Santa Lucía no es el mayor aeropuerto en construcción del mundo. No sabemos, por otra parte, si tiene la tecnología más avanzada: este 10 de febrero no tenía terminada siquiera la torre de control.

El presidente también declaró ayer que el viaje de 11 minutos que hizo del AICM a Santa Lucía “demostró que pueden manejarse tres aeropuertos al mismo tiempo: el Felipe Ángeles, el aeropuerto de la ciudad y el de Toluca”. Pero ni el vuelo del presidente, ni los aterrizajes posteriores de aviones comerciales sin pasajeros, demostraron nada, especialmente si consideramos que se suspendieron temporalmente las operaciones del AICM para no generar riesgos. Solo un estudio aeronáutico serio y completo podrá comprobarlo; si lo hay, hasta el momento no se ha hecho público.

Parlamento

La Cámara de Diputados está llevando a cabo un “parlamento abierto” sobre una nueva Ley de la Industria Eléctrica cuyas principales disposiciones han sido ya declaradas inconstitucionales por la Suprema Corte. ¿Qué estarán discutiendo? ¿Si se permitirá violar la Constitución?

Twitter: @SergioSarmiento

Agencia Reforma

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Sergio Sarmiento